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  • Majo

La muerte

Actualizado: 9 ene


@goodbyefrantz

Tener cáncer te hace pensar en la muerte. Obvio. Es como si de pronto apareciera un reloj con cuenta regresiva, y aunque ni está tan cool y de poder elegir lo devolvería, la realidad es que es solo un recordatorio para vivir.


Hace casi tres meses falleció mi primo Mateo. Tenía 13 años, estaba sano, era amado y feliz. Pero el 19 de octubre y sin importar nada, el espíritu de Mateo decidió volar a otra dimensión.


Fue algo surreal y todavía se siente como si los guionistas de la vida se hubieran equivocado. Mateo iba a crecer y ser el tío cool de mis hijos. La muerte es para siempre.


Mi tío Toscano, el papá de Mateo, dijo que en 13 años, 4 meses y 3 días cupo la eternidad y es que no importa si pasan 13, 19, 49, 50, 62, 79 o 98 años, la vida no se mide en años. Se mide en experiencias, los corazones que tocas y lo feliz que eres. En cuánto ensanchas tu vida, como decía mi tío Lalo.


Ninguno de nosotros sabemos cuántos años vamos a vivir, y aunque una vida corta puede parecer una tragedia, gracias a Mateo sé que al final eso no importa. Mi primo Mateo fue un tipazo y su alma artística trascendió, pues como bien dijo una de sus maestras, no se necesitaba mucho tiempo para llegar a quererlo con todo tu corazón.


Yo he aprendido a convivir con mi reloj, ignorándolo tanto que hasta se me llega a olvidar. Y aunque obvio saber de Frantz a veces me estresa, sé que voy a seguir bien y mejor de lo que puedo imaginar.


Ayer me hice un nuevo PET y los resultados salieron mejor de lo que esperaba. La enfermedad está estable y hasta un poco mejor que lo que estaba en junio de 2021. No hay nuevos tumores, siguen las mismos pero el SUV (lo que mide la intensidad de la enfermedad) bajó casi al 50%.


El 19 de enero veré a Chan y ya tendremos un plan de acción, pero lo más probable será monitorear en otros 6 meses, y aunque el cuerpo se recupera rápido y confío plenamente en las manos mágicas de Chan, no habrá operación.


La conclusión es que todo está mejor de lo que pensaba, y qué paz saber que los 29 los voy a vivir y vivir bien.